jueves, 10 de junio de 2010

Veias cortadas



El frio acero se desliza suavemente por mi piel. Resbala como si fuese mantequilla y penetra lo que se le interponga. Mi mano se entume y mi bañera se tiñe de rojo. el vapor emana un olor a sangre, olor a muerte. Mi cuerpo se va quedando sin fuerzas hasta que comienzo a hundirme en la bañera. Mi boca comienza a sumergirse y unas cuantas burbujas se pueden ver salir desde mi alma.

Yazgo inerte dentro de un perfume de ciruelo blanco. En mi bañera se comienza a hacer una infusión con sangre y lágrimas, emanando vapores de tristeza y desesperación. La colera ya jamás volverá a ser tanta. Ya tus ojos no habrán de reflejar mi sonrisa. Eternas cicatrices me acompañaran al Valhalla.

La lucha mas solemne es siempre la que se lleva consigo mismo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario