sábado, 12 de diciembre de 2009

Estamos cayendo


Plumas sigilosas dejan rastro discreto de tantas fechorías que este cuerpo desfallecido ha cometido. Pero… ¿cuanto más estas suaves alas resistirán a tan intempestivos vientos que desgarran el alma? Frentes tórridos del norte y del sur destrozan lo poco que me queda de corazón y ¡Helios tan ausente! ¡Tantas memorias! momentos fortuitos solo se asoman de entre tantos fantasmas que yacen en un mar de lágrimas. ¡Ah…! esta brisa del mar que sobrevuelo y acaricia mi rostro como señal de mi ultima ilusión y los destellos de aquel astro fugitivo se reflejan en mi azulado alrededor. Se vuelve difícil ver entre tanto nubarrón.

9 segundos despues


Paso a paso escucho tu nombre retumbar entre estos fríos pensamientos, emociones que siento que vuelan y que se dejan caer cual hoja al viento. ¿Cómo poder cautivar este momento? Aberrante… agonizante… tan asfixiante; pero tan gratificante. El olor a tierra húmeda es lo que mas percibo sin darle mayor importancia a esta lluvia que me baña pero no calma todo este sentimiento. Un segundo de éxtasis, satisfacción y esta dicha que me llena el corazón. Que pasa con esta culpa que recorre mis venas y me congela, pero a la par este albor de tanta satisfacción… El calor, sí la gloria. Que sucia es la sangre que me escurre por la piel, sucia por no salir de mi por saltar y escapar de ese desfallecido cuerpo. Que tormenta mas caliente.